Sweet
Miembro de Bronce
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La aprobación de Lula da Silva en Brasil, a finales de 2024 cayó a su nivel más bajo desde el inicio de su mandato. Lo cual indica que las cosas no van tan bien en Brasil como lo prometió Lula. Y una de las áreas en las que no va tan bien es en el manejo del gasto público. El dilema de siempre en Latinoamérica. Cuando las cuentas nacionales no cuadran, la inflación, el endeudamiento excesivo y la falta de confianza internacional comienzan a aparecer y Brasil no es la excepción.
A finales del 2024, las estimaciones oficiales colocan la deuda pública en torno al 88% de su pib, la tercera más alta de Latinoamérica. Esta cifra es preocupante porque está influyendo en la percepción que tienen los inversionistas sobre la solidez de su economía, es decir, cuando el gasto crece por encima de los ingresos y, por tanto, se dispara el déficit y la deuda pública, los mercados comienzan a cuestionar la capacidad de pago futura. De modo, que sube el riesgo país, se encarece la financiación y al aumentar la percepción de riesgo muchos prefieren refugiarse en dólares u otras divisas fuertes. De manera que la demanda de reales cae y su valor se deprecia.
De hecho, la moneda de Brasil, el real, cayó a su nivel más bajo frente al dólar desde 1994 porque de cierta forma los inversionistas quieren tener menos reales. Por eso, la pregunta que surge es: ¿está repitiendo Lula los mismos errores que hundieron a Brasil en el pasado?