ARIO_SUPREMO_
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Viólame
Dirigida por
Virginie Despentes / Coralie Trinh Thi
Francia, 2000 – 74 minutos
Manu es una actriz porno que se da a la fuga después de ser violada y de matar a su hermano tras una fuerte discusión. De otro lado, Nadine es una prostituta que estrangula a la compañera con quien vive y que ha visto cómo su único amigo, un proxeneta, también ha sido asesinado. Mientras huyen hacia ninguna parte, los destinos de ambas mujeres se cruzan y conciben un macabro plan: asesinar a los hombres con quienes tienen sexo. Basada en la novela homónima de la autora francesa Virginie Despentes.
* * *
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«Doña Margarita era la pasión suave y contenida. Una presencia impalpable, que reforzaba la grandeza. No era imagen agachada o sumisa, sino la comprensión pura, limpia de toda vanidad y de toda escoria. De esa presencia arrancaban la fuerza y la pasión de Fernando González. Y allí volvían. […] Qué suavidad la suya allá en esa banca del corredor de Otraparte, cuando Lucas de Ochoa —burlón y alegre y sarcástico y triste y placentero— iba nombrando las cosas y la vida. Doña Berenguela era la firmeza impalpable: qué presencia tan aguda la suya. Nos envolvía, y parecía que no estaba con nosotros. […] Por Margarita Restrepo se ve la grandeza de Fernando González».
~ Alberto Aguirre ~
Dirigida por
Virginie Despentes / Coralie Trinh Thi
Francia, 2000 – 74 minutos
Manu es una actriz porno que se da a la fuga después de ser violada y de matar a su hermano tras una fuerte discusión. De otro lado, Nadine es una prostituta que estrangula a la compañera con quien vive y que ha visto cómo su único amigo, un proxeneta, también ha sido asesinado. Mientras huyen hacia ninguna parte, los destinos de ambas mujeres se cruzan y conciben un macabro plan: asesinar a los hombres con quienes tienen sexo. Basada en la novela homónima de la autora francesa Virginie Despentes.
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«Doña Margarita era la pasión suave y contenida. Una presencia impalpable, que reforzaba la grandeza. No era imagen agachada o sumisa, sino la comprensión pura, limpia de toda vanidad y de toda escoria. De esa presencia arrancaban la fuerza y la pasión de Fernando González. Y allí volvían. […] Qué suavidad la suya allá en esa banca del corredor de Otraparte, cuando Lucas de Ochoa —burlón y alegre y sarcástico y triste y placentero— iba nombrando las cosas y la vida. Doña Berenguela era la firmeza impalpable: qué presencia tan aguda la suya. Nos envolvía, y parecía que no estaba con nosotros. […] Por Margarita Restrepo se ve la grandeza de Fernando González».
~ Alberto Aguirre ~